Todo comenzo en una noche lluviosa, aquí en Chile todos preocupados por la situación del país, desde el presidente de la república hasta el chileno más humilde; ¡¡¡ estabamos viviendo un gran temporal !!!; uno de los más grandes de la historia de Chile; había frío, hambre; pero toda las ganas de ayudar.
Nuestro asesor, el tío hugo, preocupado de la situación del país y de nuestros hermanos, le solicito autorización al sacerdote párroco de la comunidad para comenzar a reunir cosas para ir en ayuda de tantos hermanos que estaban siendo afectados por la lluvia, el frío y el hambre (el tío, como siempre, se apoyó en los jóvenes).
El Padre aceptó, y así comenzó nuestro grupo, al inicio eramos un poco más de 30 jóvenes que comenzamos a trabajar para un solo fin, llevar el Evangelio y ayudar al necesitado, actualmente somos cerca de 120 jóvenes que asesorados por el tío Hugo, realizamos acciones solidarias en campamentos, hogares de niños, de ancianos y en la calle; llevando nuestras ganas, nuestra alegría y lo más importante; a Cristo.